Carmela Rivero es mexicana, pero desde hace varios años vive en Texas. Comenzó su carrera en PepsiCo hace más de 30 años, cuando formó parte del equipo fundador de Sonric’s. Luego de haber pasado por todas las marcas de la compañía y tras haber estado en no pocas áreas, ahora es la vicepresidente de R&D. El área funciona como el centro de un círculo en torno al cual giran las demás áreas de la empresa: marketing, comunicación, producción y un largo etcétera. No hay nada que no pase por este enorme búnker de investigación.

De aquí salen cientos de ideas, como la del Paketaxo: quien crea que no hay ciencia en combinar Cheetos con Churrumais tiene que leer lo que sigue. En esta área, que funciona como el eje rector de muchas otras áreas de la compañía, se revisan absolutamente todas las posibilidades de mejorar la marca: nuevos productos; mejores ingredientes; empaques que conserven frescos los productos por más tiempo; nuevas maquinarias para freír las botanas con menos aceite, entre un sinfín de tareas enfocadas en innovar y desarrollar nuevas apuestas.

Platicamos con ella con una pregunta en mente: ¿Hacia dónde apunta PepsiCo cuando de darle gusto a los mexicanos se trata?

Investigación y desarrollo, motores de la innovación en PepsiCo
Mujeres en la ciencia: Carmela Rivero

¿Cómo funciona el área de Investigación y Desarrollo?

Es una posición que incide en todas las líneas que integran la compañía. Esta área crea los ingredientes desde el campo, los selecciona, compra, formula y decide qué procesos, qué método y dónde se va a fabricar una botana. Trabajamos con agro, legal, ventas, el área regulatoria, etc. Hacemos focus groups para que los consumidores prueben las marcas antes de lanzarlas al mercado.

¿Cómo llegan a un nuevo producto?

Una forma es observando el comportamiento demográfico. Hace 20 años, 75% de la población mexicana tenía menos de 25 años. Hoy, ese 75% está arriba de esa edad. Hemos visto que, a medida que crece la gente, sus hábitos de consumo empiezan a cambiar. Fisiológicamente, su cuerpo demanda otras cosas. Por ejemplo, empieza a desarrollar un gusto por los cacahuates.

¿Cuánto tiempo les lleva un proceso de investigación así?

Es algo continuo y depende de cada proyecto, pero crear un nuevo producto puede llevarte varios años. En cambio, si es un proyecto rápido, como reducir el sodio en los productos, puede tomar seis meses.

Cuéntanos una anécdota de cuando lanzaron un nuevo producto.

Tengo una que me llega al corazón: Nutritas. Cocinábamos la papa en su jugo, luego formábamos el snack y lo horneábamos. Realmente sabía a papa. Era exquisito. El problema es que lo lanzamos en 2005. Estábamos adelantados a nuestro tiempo y no se vendió como debía. Hay otras historias más exitosas. Una de ellas es la del Paketaxo. Tú crees que se trata de mezclar todos los productos, pero no: hay mucha investigación para saber qué botanas poner; qué mezclas de sabores, tamaños, texturas, consistencias; qué hacer para que no se te rompan; cómo lograr que no se te vaya el producto más pesado al fondo de la bolsa.

Estamos rediseñando los productos que ya tenemos e incorporamos nuevos ingredientes más saludables. También estamos reformulando el portafolio actual. Por ejemplo, al reducir la cantidad de sal que ponemos.

Se suele pensar que las botanas contienen preservadores químicos. ¿Cómo cuidan que esto no sea así?

La mejor conservación es la deshidratación. Todo alimento se echa a perder cuando tiene humedad, como la fruta. A medida que le quitas agua, no hay manera de que crezcan los microorganismos.

¿Cómo se prepara Sabritas para ofrecer alimentos más balanceados?

Estamos rediseñando los productos que ya tenemos e incorporamos nuevos ingredientes más saludables. También estamos reformulando el portafolio actual. Por ejemplo, al reducir la cantidad de sal que ponemos.

¿Cómo convivirán las botanas de siempre con los nuevos productos?

Yo lo veo como algo generacional. Creo que los Sunbites, por ejemplo, van a acompañar a las nuevas generaciones. Sin embargo, hay que reconocer que, aunque la tecnología cambie rápidamente, los hábitos de consumo no cambian tan rápido.

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